Complementos de vitalidad (I)

Si bien dar energía es la función característica de los hidratos de carbono, otros nutrientes también pueden ayudar a conseguir ese objetivo, ya sea porque potencian la acción de los carbohidratos o porque provocan efectos revitalizadores del organismo.
Vitaminas y minerales: más fuerza saludable
Son nutrientes fundamentales para el buen funcionamiento orgánico, así como para un adecuado crecimiento y desarrollo.
La carencia de ciertas vitaminas -como las pertenecientes al complejo B- o de algunos minerales pueden provocar debilidad, cansancio persistente y demás síntomás asociados a la falta de energía: por eso, mantener un buen balance vitamínico también es importante para adquirir y aumentar la vitalidad.
Las vitaminas del complejo B son indicadas para regular el sistema nervioso y generar energía que no se transforme en nerviosismo. Algunos alimentos que contienen este nutriente son: cereales integrales, legumbres, palta, banana, hortalizas de hojas verde oscuro, lácteos y huevos.
Los minerales ayudan por una parte, a recuperar sales perdidas en momentos de intenso calor o por transpiración excesiva –al realizar actividad física, por ejemplo- así como para regular la estimulación nerviosa. Por eso, el aporte de potasio, magnesio y calcio no debe faltar: consuma cereales integrales, frutas secas (especialmente maní), legumbres (se destaca la soja), hortalizas de color verde intenso (espinaca, acelga, brócoli), leche, yogur y quesos de pasta blanda.

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