Cómo disecar y conservar tomates

La desecación permite preservar los tomates y mantener su importante fuente de vitamina C, durante más tiempo sin perder sus calidades nutricionales.

Los tomates ideales para este proceso casero son los perita. Luego de seleccionarlos, lavarlos y cortar por la mitad o en rodajas si son muy gruesos, se deben espolvorear con sal fina en las dos caras. Luego, se colocan en el horno, a una temperatura constante de entre 50°C y 60°C hasta lograr su secado. En el horno, además, el aire circula entre los alimentos, que se colocan en bandejas de rejilla pequeña.

Con este método se puede desecar tanto las hortalizas como las frutas (uvas, fresas), las semillas de girasol o calabaza y las hierbas aromáticas. Una vez desecados, los tomates se pueden envasar en bolsas deplástico de conservación y ser almacenados en un lugar seco. Pero la mejor opción es conservarlos guardados en frascos de vidrio, cubiertos con aceite de calidad, método que permite una doble conservación: deshidratación y en aceite.

Los tomates desecados se pueden utilizar en la cocina tal cual están o agregarlos a un guiso, en el que se rehidratarán y darán un toque dulzón. También se pueden utilizar rehidratados en aceite para agregar a ensaladas o como base de un canapé o tapa.

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