Los manteles

Los manteles

No todo se trata de elaborar buenas recetas o de tener buena mano para la cocina, es fundamental e indispensable la presentación de la mesa, donde se sentarán los comensales. Vestir una mesa requiere buen gusto y un poco de sentido común.

Empecemos por el mantel, que es el principal vestido de la mesa. Es muy útil colocar un bajomantel o muletón para evitar que el mantel resbale o que la mesa se cale de liquidos que pudieran derramarse y para protejerla de golpes. No debe sobresalir por debajo del mantel ni ser excesivamente grueso.

El mantel debe cubrir al completo la mesa, pero sin colgar hasta el suelo. La regla general es que, como mucho, debe colgar un tercio de la distancia que haya desde la mesa hasta el suelo.

El mantel deberá conbinarse con el resto de los elementos que componen la mesa. La calidad y la riqueza de los manteles debéran estar en consonancia con la vajilla , la cristalería y la cubertería. Los colores son el blanco, el marfil y los tonos pasteles.

Inmaculadamente limpio y bien planchado, el mantel ha de extenderse con todo cuidado y uniformidad sobre la mesa, sin que se noten las marcas de los dobleces.

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