Lavar bien las fresas

Las fresas es una de las frutas que más nos gusta tomar, aunque en esta estación del año no son fáciles encontrarlas (y si se hace son algo más caras que en la época de la que son temporada). Sin embargo, hay personas que dicen que la fresa pierde su sabor y olor después de lavarlas y que no saben igual de bien que cuando las pruebas en la tienda.

¿A qué se debe eso? Pues básicamente se debe a la forma de lavar las fresas. Es algo que puede pasar y que muchos no se dan cuenta pero ahí es donde reside todo. Seguro que cuando las lavas lo que haces es quitarle primero las hojas y después ponerlas bajo el grifo del agua para lavarlas. Eso está bien si no fuera porque, si se retiran las hojas antes de lavarlas, lo que haces es introducir agua (aunque sea solo una mínima cantidad) en el interior de la fresa y eso hace que pierda el olor y el sabor de la fresa.

De hecho puedes hacer un experimento. Coges una fresa de buen olor y le quitas las hojas y lavas. ¿Tiene ahora el mismo olor? Si la pruebas quizás notes que no era tan suculenta como te había parecido en un principio. Ahora haz lo mismo con otra fresa de iguales condiciones pero lávala con las hojas y después retíralas para comerla. ¿El sabor es diferente? En la mayoría de los casos ocurre eso.

Eso sí, como lavas con las hojas la limpieza ha de ser mayor para que no se quede nada entre las fresas que pueda perjudicarte después. Con dejarlas en agua unos segundos debería bastar para lavarlas bien. Y recuerda que sea lavar y consumir porque dejarlas lavadas lo único que consigue, por la humedad, es pudrirlas.

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