Conservar bien el pescado

Tras la compra conviene limpiar, lavar y eviscerar el pescado antes de introducirlo en el frigorífico. Asimismo, también la parte más temperatura esta manera es recomendable quitarle las escamás y la cabeza, pero no imprescindible. Para hacer este proceso, es indispensable disponer de un buen cuchillo afilado y una tabla de cortar.

Una vez el pescado esté a punto para guardarse, es el momento de introducirlo en un recipiente tapado o cubrirlo con papel alimentario. Debemos conservarlo en fría del frigorífico, a una de entre 2 y 4 grados. De nos aseguramos de que los otros alimentos no se impregnen de la olor a pescado y que éste se mantenga con sus propiedades intactas hasta el momento de su consumición. Eso sí, no lo debemos guardar más de dos días, pues entonces sí que se podría estropear.

Si prevemos que no lo vamos a cocinar en días (incluso en semanas o meses), es preferible congelarlo, pues es la única manera de preservar sus cualidades nutricionales y organolépticas (de sabor, olor, color y textura). Además de limpiarlo bien, se debe trocear en piezas no muy gruesas y del tamaño en que se vayan a cocinar después. Por otro lado, también se puede comprar ya congelado en el que caso de que tengamos un frigorífico que sólo sea apto para mantener el congelado.

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