Propiedades de la Granada

Empieza a aparecer en los mercados a mediados de septiembre, y bien entrado el otoño esta llamativa fruta nos ofrece sus granos en toda su plenitud. Los árabes fueron los que la introdujeron en España. Luego fue llevada por los españoles a América, donde ahora ocupa grandes extensiones, sobre todo en las zonas litorales del Pacífico que van desde California a Chile.

Los taninos que contiene le confieren la propiedad astringente y antiinflamatoria en las mucosas del tracto digestivo. Por ello, se indica su consumo en caso de diarreas infecciosas, cólicos intestinales, flatulencia (exceso de gases) y estómago delicado. Las cualidades antisépticas y antiinflamatorias que se le atribuyen a esta fruta, también se basan en su contenido en ácidos como el ácido cítrico y málico, responsables de su sabor acidulado. La granada también contiene flavonoides, responsables del color rojizo de sus granos, de acción antioxidante y antiséptica. De ahí que su consumo ayude a reducir el riesgo de enfermedades degenerativas, cardiovasculares y de cáncer. Y es rica en potasio y baja en sodio, por lo que es ideal para quienes sufren hipertensión arterial o afecciones de vasos sanguíneos y corazón.

Además de su consumo en fresco, la granada cada vez tiene más aplicaciones en la cocina en ensaladas, guarniciones de carnes y pescados, confituras, mermeladas, zumos… Y según los entendidos, el jarabe de granada resulta perfecto para la salsa de los asados.

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