Los derivados de la soja

Pueden obtenerse gran variedad de productos de la soja como harinas, aceites, tofu, productos fermentados (mohos y bacterias), productos germinados… Los principales, son los siguientes:

  • Harina de soja: rica en proteínas, suele usarse en repostería y panadería.
  • Aceite de soja: es una buena fuente de grasas poliinsaturadas como el ácido linoleico.
  • Lecitina: ayuda a mantener en suspensión el colesterol presente en sangre, impidiendo que se deposite en las paredes arteriales y venosas. Suele emplearse como suplemento alimenticio en casos de hipercolesterolemia.
  • Bebida de soja: no contiene lactosa como la leche de vaca, ni colesterol ni grasas saturadas, pero aporta menos cantidad de sodio y menos calorías. Resulta una buena alternativa a la leche de vaca en casos de alergia a las proteínas de vaca, intolerancia a la lactosa…
  • Tofu: rico en proteínas, vitaminas y minerales, pobre en grasas y de fácil digestión. Tiene un sabor neutro por lo que puede añadirse en multitud de platos.
    Tamariz se trata de una salsa de soja fermentada, rica en aminoácidos y con un alto aporte de sal. Se utiliza en muy poca cantidad generalmente para realzar el sabor de algunos platos.
  • Miso: es un fermento de consistencia pastosa elaborado con soja y sal marina. Contiene lecitina, está libre de colesterol, es bajo en calorías y posee una cantidad nada despreciable de vitamina B12. También es muy rico en sodio.
  • Tempeh: derivado de la soja fermentado, de aspecto compacto, rico en proteínas, vitaminas, minerales y grasas insaturadas.
  • Brotes de soja: contienen más agua, vitaminas, minerales, enzimás y clorofila que la soja, por lo que se asemejan más a las verduras que a las legumbres tras su proceso de germinación. Contribuyen a regenerar la flora intestinal.

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