El espíritu de la cerveza en el mundo

Como en otras bebidas alcohólicas, el espíritu de las cervezas se da por la calidad e intensidad del alcohol obtenido por la fermentación de los azúcares de los ingredientes usados.

En general en América Latina predominan las con un contenido de alcohol relativamente bajo, cerca de 5 por ciento ABV (alcohol por volumen). Esto va de acuerdo con nuestros climás cálidos que estimulan el consumo de bebidas ligeras y refrescantes. Sin embargo, este tipo de cerveza, que es mayormente tipo Lager, es solo una de las muchas variedades que existen. Por ejemplo, en Bélgica –el país con la mayor cantidad de cervecerías, tipos y marcas del mundo– la mayoría tiene un grado de alcohol sobre 7 por ciento ABV, llegando en las tipo Trappistes a tener entre 9 y 11 por ciento. En el Reino Unido, donde la mayor parte de las cervezas tiene entre 5 y 6 por ciento, encontramos algunas de hasta 8 ó 9 por ciento ABV. Estas son las llamadas Strong Ales, como la 1845 de la cervecería Fullers o la Excalibur de Greene King, ambas con 8,5 por ciento ABV.

En Alemania se consumen las cervezas tipo Bock (6 a 7 por ciento ABV) o las Doppelbock (6 a 10 por ciento ABV). En Francia se produce la Biere Du Demon que tiene 12 por ciento de alcohol y es promocionada como la cerveza rubia más fuerte del mundo. También existen cervezas con niveles de alcohol casi nulo (menor a 1 por ciento) y están orientadas a personas que tienen que conducir.

Así pues, cuando probamos una cerveza, el maestro cervecero nos está ofreciendo mucho más que una bebida refrescante: según su tipo, hay variedad, complejidad y fortaleza para elegir.

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