Propiedades del queso

Propiedades del queso

El queso solo es escaso en hidratos de carbono, presentes en el suero de la leche y por tanto se pierden en gran parte en la elaboración. Cuando se come el queso con pan se suple esta falta y ya sólo nos faltaría la vitamina C para una alimentación completa.
Los datos nutriocionales del queso pueden variar en función de su contenido en grasa, pero en general se puede decir que es una rica fuente de calcio, proteínas, y fósforo. 100 gramos de queso manchego contienen 21 gramos de proteínas y entre 600-900 miligramos de calcio.

El queso también comparte con la leche sus problemás nutricionales, derivados del alto contenido en grasas saturadas, consistentes en triglicéridos y ácido graso saturado. Este tipo de grasas influyen muy negativamente en enfermedades cardiovasculares.
 Se trata de uno de los alimentos con contenido más alto en calcio y fósforo, así como de caseína y otras proteínas, qué son los principales componentes del esmalte de los dientes, por lo que la ingesta de queso puede ayudar a su remineralización.

Muchos tipos de queso estimulan también el flujo salival, lo que ayuda a limpiar la cavidad bucal de restos de alimentos, amortiguando también el medio ácido. Después de las comidas el pH de la saliva desciende, pero el calcio y el fósforo del queso ayudan a prevenirlo.

Los quesos normalmente se comen crudos, pero también se puede cocinar. A temperaturas superiores a 55ºC se funden y otros se endurecen aún más (por evaporación del agua que contienen). 
Cuando el queso se encuentra en temperaturas cálidas (30ºC) la grasa se derrite y se suele decir que el queso “suda”. Se recomienda consumirlos a temperatura ambiente, dependiendo del tipo de queso.

Los quesos fundidos deben contener como mínimo un 40% de grasa.
 Esta clasificación nos permite comprender que el queso es un alimento rico en grasa de origen animal, ya que un queso fresco nos aportará al menos un 15% de grasa, excepto que elijamos alguna versión “Light”. 
Por lo tanto, aquellas personas que padezcan sobrepeso, obesidad, dislipemias, o hipertensión, deben controlar su consumo.

La mejor opción es elegir, quesos frescos desnatados tipo Burgos, ricotas, requesón, o versiones de bajo contenido graso, tanto para los niños como para adultos, ya que solo en este tipo de quesos, se ve modificado su contenido graso, pero no el resto de vitaminas y minerales.

Las personas con intolerancia a la lactosa o alérgicas, deben tener especial cuidado, restringiendo su consumo, o tomando solo aquellos que su organismo tolera sin generar reacciones adversas. También tiene importantes cantidades de calcio (fundamental para los huesos y la coagulación sanguínea), magnesio(interviene en la transmisión y la actividad neuromuscular; su deficiencia está asociada con la enfermedad celiaca, en enfermedad intestinal inflamatoria o en neuropatías), fósforo (forma la estructura ósea y dentaria, junto con el calcio, su deficiencia está asociada con la desnutrición , el alcoholismo crónico, el cáncer, síndromes de mala absorción intestinal, osteomalacia o raquitismo), y sodio.

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