Almendras con leche condensada

Almendras con leche condensada

Seguro que sabes que, para los estudiantes o para mantener la memoria, muchos recomiendan consumir almendras porque tienen algunas propiedades que ayudan al cerebro a mantenernos sanos y a no perder memoria (algo que muchos hombres deberían considerar).

Por eso he pensado que hoy una de las recetas a dejarte podía ser esta, la de almendras con leche condensada, porque ahora mismo las almendras son fáciles de encontrar (ten en cuenta que se recogieron de los árboles en septiembre u octubre).

Lo primero que has de hacer es tener las almendras peladas, es decir, sin su cáscara. Por supuesto, tiene piel pero no vamos a ponerte ahora a pelarla sin más. De hecho lo único que has de hacer es cocer las almendras en agua y, cuando estén algo blandas, sacarlas. La piel se desprenderá fácilmente de ella y tendrás el primer paso hecho.

El segundo paso es aún más sencillo. Precalienta el horno a unos 200 grados y mientras corta rebanadas de pan (de 1-2 centímetros de grosor). En cada rebanada pon un poco de leche condensada. Encima de ella pon unas almendras y cubre (de nuevo un poco) con más leche condensada. No se trata de hacer un sandwich de leche condensada así que no uses demasiada, solo lo suficiente para mojar en algunas zonas las almendras.

Mete las tostadas al horno durante unos 10-20 minutos y, cuando salga, tendrás el pan crujiente y las almendras hechas. Seguro que ahora sí que te apetece comer almendras.

Eso sí, esto es una receta con mucho azúcar por la leche condensada así que no está indicada para quien tiene problemás de diabetes o con el azúcar. No decimos que no pueda tomarla pero no puede pasarse con ella.

Tampoco para los niños es bueno darle mucho.

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