La uva fruta sana y jugosa

Es casi imposible pensar en una hora del día en la que no apetezca comerse unos granos de uva, frescos o secos: al desayunar con los cereales, a media mañana como tentempié, en la comida como postre… Y los beneficios para la salud son enormes. Las uvas que se comen frescas o se utilizan en la cocina, se llaman uvas de mesa y son diferentes a las que se utilizan para hacer vino, o las que luego se transformarán en pasas de uva.

La uva aporta minerales tan importantes como el potasio y el magnesio. El primero beneficiará sobre todo a las personas que consuman diuréticos -y que por lo tanto eliminan grandes cantidades a través de la orina-, así como a aquéllas que por una razón u otra se vean afectadas por episodios de vómitos en los que se producen pérdidas importantes de este mineral. Sin embargo, quienes padezcan insuficiencia renal deberán consumir esta fruta con moderación, al igual que las personas que padezcan de cálculos renales, ya que se pueden ver afectadas por el ácido oxálico que contiene, sobre todo, la uva negra.

Recomendaciones, para cuando vayas a comerlas:

1. Sacar las uvas de la nevera y lavarlas bajo el chorro de agua fría justo antes de consumirlas; juego oréalas en el colador o sécalas sobre papel de cocina.
2. Si no vas a usar todo el racimo, corta con unas tijeras raciones pequeñas y así se mantendrá el resto de la uva más fresca.
3. Si no tienes una razón de peso para pelar las uvas, no lo hagas, puesto que en la piel se concentran los nutrientes más importantes.
4. Si en una receta tienes que utilizar uvas sin piel, escoge la variedad Lambrusca (son las uvas que se caracterizan por tener la piel dura que se separa fácilmente de la pulpa), ya que resulta más fácil de pelar que el resto.

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