Sopa Santa María

Entrepucheros te invita a preparar esta receta de cocina de Sopa Santa María

Sopa Santa María

Sopa Santa María, Ingredientes

    • 250 GR DE CARNE DE FALDA DE RES
    • 250 GR DE PASTA “PADRE NUESTRO” (ROLITOS)
    • 1 CEBOLLA
    • 1 TOMATE MADURO GRANDE
    • 5 DIENTES DE AJO
    • 1 PAPA MEDIANA
    • SAL Y COMINO
    • ACEITE

Sopa Santa María, Preparación

Poner la carne en agua hasta hervir y que se pueda deshebrar; cortar la cebolla y el tomate en trozos y majar los ajos; freírlos en un poquito de aceite; agregar la carne bien mechada, salar y agregar comino, revolver bien, agregar el caldo de la carne, la papa cortada en trocitos y la pasta, dejar que hierva y haga sopa, rectificar de sal. Servir con queso blanco rallado encima.

Esta era otra de las recetas favoritas de los primos cuando nos reuníamos en la vieja casa de los abuelos maternos, siempre estaba lista para el desayuno, producto de las arrugadas y prodigiosas manos de la abuela Berenice; esta sopa era servida bien humeante acompañada por las arepas gigantes que elaboraba mi recordada tía María, después de bien temprano haber molido el milagroso maíz pilado, montaba las inmensas arepas para que estuviesen listas para el desayuno y acto seguido poder ella disponerse a sus labores de oficinista secretarial que desempeñaba; hacíamos cola para arrimarnos de primero a la mesa del comedor y recibir esta sopa que más que sopa resultaba un total reconstituyente para las energías perdidas durante las innumerables travesuras de chiquillos del día anterior, pero casi siempre con tristeza veíamos desvanecer nuestras expectativas de recibir una doble porción en virtud de la cantidad de primos, cuñados y amigos que organizábamos nuestra bitácora del día allí en el comedor. Vinieron y pasaron los inevitables años de la vida de cada quien; corrieron las aguas de los ríos bajo los puentes de todos los que formamos consanguinidad en la familia Fonseca, y cada quien tomó para si y para instituir como costumbre en su casa, aquellas cosas que se consideró de importancia para repetir con los descendientes que vendrían, y para sorpresa grata mía, esta sopa fue considerada una de las primeras que nos llevaríamos a nuestros nuevos hogares; casi todos los varones la veríamos ahora como el reconstituyente ya no de las travesuras infantiles sino como remedio para las resacas de los viernes. Particularmente mi recordada tía Maria, (la madre de la preciosa prima Mariam), y la misma que hacía las gigantes arepas, la perfeccionó y llegó a hacerla tan conocida y degustada en su casa, que su esposo le adjudicó el nombre de “Sopa María” y yo que siento tanta ligadura con los eventos de la infancia y amo tanto el influjo positivo que producen los hábitos que unen y estrechan los nexos familiares, me permití a partir de hoy, y porque las manos que lleguen a lograr siquiera repetir en una mínima porción el sazón de la vieja abuela, tienen que ser manos santas, renombrarla “Sopa Santa María”
Buen provecho…

Deja un comentario