Sopa de mariscos

Entrepucheros te invita a preparar esta receta de cocina de Sopa de mariscos

Sopa de mariscos

Sopa de mariscos, Ingredientes

    • 1 KG DE MARISCOS SURTIDOS
    • 1/2 KG DE ALMEJAS Y MEJILLONES
    • 1 JAIBA O CANGRJO DE MAR2 PIMENTONES ROJO Y VERDE
    • 1 CEBOLLA GRANDE
    • 6 DIENTES DE AJO
    • 1 COPA DE VINO BLANCO
    • 1 VASO DE SALSA NAPOLI
    • 1 TAZA DE ACEITE DE OLIVA
    • 1 LITRO DE CONSOME DE PESCADO
    • SAL Y PIMIENTA
    • PEREJIL PICADITO

Sopa de mariscos, Preparación

cortar la cebolla y los pimentónes en cuadritos,majar el ajo, calentar un poco de aceite y freír estos aliños, al dorarse agregar los mariscos cortados a su gusto, revolver, agregar las almejas y mejillones y la jaiba, salpimentar agregar el vino y revolver, agregar la salsa napoli y al hervir agregar e consome, tapar y dejar hervir hasta que espese un poco. Servir con el perejil picadito encima y pan negro o siciliano.

Esta receta es eternamente evocadora del ambiente marino, el olor que desprende en su cocción nos trae el mar; mar inmenso y portentoso, mar de tragedias y de romances; mar separatista y seductor. Existe un trozo de ilusion poetica que me transporta al mar soberano cada vez que lo leo, pertenece a otro de los grandes de las letras Españolas; helo aquí:

IRIS DE LA TARDE

“Finalmente, cada cima de ola, al congregar su espuma, alta, como una plumilla de colores, un breve arco iris. El mar entero está ya lleno de arco iris, que le sueñan una música ideal a su dilatado rumor de hierro, como una junta de liras espirituales que, en levantamiento igual de aspiraciones, exaltaran en las olas aspirantes, las musas marinas. Son estas gráciles luces coloridas, lo mismo que un pensamiento de cada ola, concertados por la unanimidad de su armonía.
Algo que no es agua sale del mar con tales iris, algo que nos conduce, de rosa en pájaro, a esa estrella naciente de la tarde. Nuestros ojos quieren adivinar que misterio es este, que así persuade al alma, pero no lo consiguen, y se cierran una vez y otra, en un naufragio constante de belleza. Surje por vez primera en mi, y en su puesto, el mito de la sirena, como una realidad perfecta. No sabe el cuerpo que es ello; solo sabe que el atractivo de la ola engalanada es cosa infantil que va para mujer y que se concierta maravillosamente con la delgadez, la ternura y la finura de la hora delicada.
Por dentro, al reflejarse estos iris multiformes en el alma, triste por nada y por siempre, el corazón recoje su color como un canto perfumado; y se hace allí, en el fondo de su pasión inmensa, una imajen de lo esterno, en lo que la ola tiene una correspondencia entrañable, y la espuma y el iris una adoración imitativa de caricias y suspiros”

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