Mojo trujillano

Entrepucheros te invita a preparar esta receta de cocina de Mojo trujillano

Mojo trujillano

Mojo trujillano, Ingredientes

    • 2 ESCALONIAS
    • 1 CEBOLLA GRANDE
    • 1 PIMENTON ROJO
    • 1 TOMATE SIN PIEL NI SEMILLAS
    • 6 HUEVOS BATIDOS
    • 1 TAZA DE LECHE
    • 1 CUCHARADA DE CILANTRO
    • 1 CUCHARADA DE PEREJIL PICADO
    • MANTEQUILLA
    • SAL Y PIMIENTA

Mojo trujillano, Preparación

Se calienta la mantequilla, se sofríen las escalonias picaditas hasta quedar transparentes,
se agrega la cebolla finamente cortada; se añade el pimentón en tiritas y el tomate bien picado fino, se deja a fuego lento por 5 minutos; se agregan los huevos y la taza de leche, la sal , la pimienta y las cucharadas de cilantro y perejil; se deja cuajar revolviendo constantemente en un solo sentido.

Esta receta me la hizo llegar mi gran amigo Mario Fébres Mendez, Trujillano de pura cepa quien se volvió San Carleño por adopción; Mario es un profesionista de la contabilidad empresarial y funge además como contador de cabecera de muchos personajes en la región. Es además Mario un excelente músico, compositor, tocador de la guitarra y el cuatro Venezolano, el cual no pierde ocasión para demostrarnos sus dotes de cantante romántico de buen metal; su conversación es amena y un tanto ligada inevitablemente a su entorno profesional, pero cargada de mucho entusiasmo y proclive a la charada, es un personaje cautivo para celebrar el chiste oportuno, el cual a decir de la cuerdita, por su condición honorable de “gocho” siempre le agarra el sentido del chiste a la salida. Recuerdo una vez que nos encontrábamos en el traspatio de su acogedora casa de Manrique los de la cuerdita y amenazábamos con elaborar unas alas de pollo al horno con jengibre y soja según una receta que nos ofrecía el Dr Carlos Rojas; mientras unos se ocupaban de los menesteres propios de la libación, otros del condumio, a mi amigo Mario le tocó limpiar las alas del suceso culinario, para lo cual Carlos le hace la acotación de que le cortara las uñas a las alas, refiriéndose a dejarles solo el muslito; cual sería la sorpresa colectiva, lo que además sirvió para proporcionarnos un considerable rato de risas, que el muy aplicado ayudante le había cortado literalmente las uñas a las alas, desprendiéndoles con un cortaúñas sólo la puntita del ala. De ahí en adelante no hay una charada en cualquier casa de los de la cuerdita donde no se rememore la infeliz iniciación de Mario en el intrincado mundillo de la cocina.

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