Carite a la pebre

Entrepucheros te invita a preparar esta receta de cocina de Carite a la pebre

Carite a la pebre

Carite a la pebre, Ingredientes

    • 1 KG DE CARITE FRESCO
    • 3 DIENTES DE AJO
    • 2 TAZAS DE ACEITE DE OLIVA
    • 1 CUCHARADA DE PIMENTON PICANTE
    • 1 GUINDILLA (pebrera)
    • 1/2 LIT. DE AGUA
    • SAL
    • 500 GRM DE PAPAS (OPCIONAL)

    PICADA

    • 12 ALMENDRAS
    • 1 CUCHARADA DE PEREJIL

Carite a la pebre, Preparación

Se lava el carite y se corta en ruedas, machacar el ajo y freír en el aceite caliente, agregar el pimentón en polvo y agregar el agua, cuando rompa a hervir agregar el carite y las papas si las lleva, debiendo el agua apenas cubrirlo; agrgar la picada y sazonar con la sal y la guindilla cocer por unos 20 minutos a fuego mediano, comprobar la textura por si estuvieran.

Este plato es un derivado de la receta ALL I PEBRE original de la Albufera en Valencia España, aún cuando esta receta se circunscribe sólo a Anguilas, puede hacerse con cualquier pescado graso, de allí que lo hagamos con Carite.

El solo nombre de la Albufera, o Anguilas, all i pebre; nos recuerda y evoca al gran Caballero y Señor del Naturalismo Español: Don Vicente Blasco Ibañez; y me es casi imposible contenerme para no traer a colación uno de sus ideogramás más naturistas y lleno de excelsitud de la tierra Valenciana, impreso en su inmortal obra: CAÑAS Y BARRO.

““…La dehesa estaba florida y perfumada como un jardín. Los matorrales, bajo la caricia de un sol que parecía de verano, se cubrían de flores, y por encima de ellos brillaban los insectos como botones de oro, aleteando con sordo zumbido. Los pinos retorcidos y seculares se movían con majestuoso rumor, y bajo las bóvedas que formaban sus copas, extendíase una dulce penumbra semejante a la de las naves de una catedral inmensa. De vez en cuando, al través de los troncos se filtraba un rayo de sol como si entrase por un ventanal. Tonet y Neleta….tan pronto ocultos por los matorrales que ondeaban por encima de sus cabezas, como subidos a lo más alto de una duna, desde la cual, al través de la columnaza de troncos, se veía el inmenso espejo del lago, moteado por barcas pequeñas como moscas. Sus pies resbalaban en el suelo, cubierto de copas de mantillo. Al ruido de sus pasos, al menor de sus gritos, estremecíanse los matorrales con locas carreras de animales invisibles. Eran los conejos que huían. A lo lejos sonaban lentamente los cencerros de las vacadas que pastaban por la parte del mar….Marchaba de sorpresa en sorpresa. Neleta, con sus instintos de hembra quien desea hermosearse, en vez de buscar leña seca cortaba ramás de mirto, blandiéndolas sobre su cabeza despeinada. Después formaba ramos de menta y de otras hierbas olorosas cubiertas de florecillas que la trastornaban con su picante perfume. Tonet cogía campanillas silvestres, y formando una corona la colocaba sobre los alborotados pelos de su amiga, riendo al ver como se semejaba a las cabecitas pintadas en los altares de la iglesia del Palmar….”

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