Albóndigas Jerusalem

Entrepucheros te invita a preparar esta receta de cocina de Albóndigas Jerusalem

Albóndigas Jerusalem

Albóndigas Jerusalem, Ingredientes

    • 1 KLG DE PECHUGA DE POLLO MOLIDA
    • 1 KLG DE TOMATES MADUROS
    • 1 TALLO DE CELERY
    • 2 HUEVOS
    • PAN RALLADO
    • 1/2 CUCHARADITA DE CANELA
    • SAL Y PIMIENTA
    • ACEITE DE OLIVA

Albóndigas Jerusalem, Preparación

Amasar la pechuga molida con los huevos, la canela, la sal y el pan rallado, al tener consistencia hacer una albondigas de tamaño normal. Cortar el célery en trocitos y reservar, rallar los tomates y hacer una passata. Calentar el aceite freír el célery, agregar la passata agregar la sal y la pimienta, al romper en hervor agregar las albondigas , colocar un poquito de agua y tapar, voltearlas de cuando en cuando. Servir con arroz blanco.

Se cuenta que este esra el plato favorito del gran Estadista y Escritor judío THEODOR HERZL. En 1891 fue corresponsal en París del Vienna Neue Freie Presse. El violento antisemitismo que surgió en Francia en 1894 como resultado del juicio al oficial judío del ejército Alfred Dreyfus, lo afectó profundamente que llegó a la conclusión de que el problema judio únicamente podría resolverse si estos se convertían en un grupo nacional con soberanía sobre su propio territorio. En el año 1896 edita el panfleto, Der Judenstaat (El Estado judío, 1896), que abogaba por el establecimiento de un Estado judío. Aunque ya se propuso anteriormente por otros líderes judíos, Herzl fue el primero en solicitar una acción política inmediata reconocida internacionalmente. Convoca un congreso sionista en 1897, que se reune en Basilea (Suiza) y se elige Palestina como el emplazamiento del futuro Estado judío debido a sus vínculos con la historia judía. Al estar Palestina por entonces bajo dominio turco, intentó negociar con el sultán Adbülhamit II, quien simpatizaba con la causa sionista. Sin embargo, las negociaciones fueron infructuosas, del mismo modo que las entrevistas con otros estadistas. Herzl falleció el 3 de julio de 1904, en circunstancias muy extrañas, luego de haber aceptado una propuesta británica para desplazar hasta Uganda o Angola su proyecto de Estado Judío, antes de ver culminado su sueño de una nación judía. En 1949 sus restos fueron trasladados a una montaña al oeste de Jerusalén denominada monte Herzl, también es el emplazamiento del monumento a las víctimás judías de la II Guerra Mundial. Sólo cuarenta y cinco años después de su muerte, el Estado de Israel fue reconocido por la Organización de las Naciones Unidas. La moderna ciudad de Tel-Aviv es la realización de sus sueños utópicos en la novela Altneuland (Vieja-Nueva Patria, que en hebreo se expresa Tel Abid, y de aquí el nombre de la ciudad).

Con motivo del traslado de los restos mortales de Herzl, de Viena para Israel en 1949, la poetisa Bracha Kopstein escribió estas palabras:

“Despierta al menos por una hora, y muestranos tu sabia sonrisa, y nosotros te mostraremos tu profecía…Restriega tus ojos de tu sueño letárgico y verás: titanes judaicos estan cerca de ti con espadas desenvainadas contra el cielo.
A tus pies yacen flores frescas,
de tierra libre arrancadas.
Brote para ti–en carne y huesos–
tu sublime sueño realizado.
Despierta, oh profeta, al menos por una hora y veras: a los que vinieron a esta solemnidad:
!la bandera azul y blanca desplegada!
!la lengua hebrea viva en nuestras bocas!
!la alegría imperando en nuestros corazones!
!la victoria y toda nuestra fe!
Nuestros titanes, nuevos y valientes jefes,
diplomáticos, parlamentarios,
judíos de todas las clases sociales,
y nuestros niños, rubios y morenos.
Despierta al menos por una hora, y verás:
!en el grandioso día de su historia,
tu puebli está presente”

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