Rigattonis en salsa bolognesa

Entrepucheros te invita a preparar esta receta de cocina de Rigattonis en salsa bolognesa

Rigattonis en salsa bolognesa

Rigattonis en salsa bolognesa, Ingredientes

    • 1 PAQUETE DE PASTA RIGATTONIS
    • 250 GR DE CARNE DE RES MOLIDA
    • 250 GR DE CARNE DE CERDO MOLIDA
    • 1 ZANAHORIA
    • 1 KG DE TOMATES ENTEROS Y PELADOS
    • 3 CEBOLLAS
    • 10 DIENTES DE AJO
    • 1 TALLO DE CELERY
    • 3 HOJAS DE LAUREL
    • SAL Y PIMIENTA
    • ACEITE
    • QUESO PECORINO

Rigattonis en salsa bolognesa, Preparación

Hacer la pasta en abundante agua hirviendo, que quede al dente; cortar la cebolla finamente al igual que el celery; rallar la zanahoria, calentar el aceite y sofreírlos; al cristalizar agregar las carnes, el laurel , la sal y la pimienta y revolver bien, tapar y dejar sudar un rato; procesar los tomates y agregar a las carnes, revolver y dejar que espese y se torne roja la salsa. Servir sobre los rigattonis y rociar abundante queso pecorino; acompañar con pan baguette y un buen moscatel.

Esta receta es la favorita del Gobernador del Estado Cojedes en Venezuela, Tcnel. Johnny Yánez Rangel; un excelente ser humano, quien a decir por la alta votación obtenida en los últimos comicios electorales goza de una alta aceptación en la región; esta receta se la desarrollé infinidad de veces mientras yo estaba al mando de los fogones de la casa oficial de Gobierno; constituían toda una suerte de familia, la cual demostraba su unidad inquebrantable a pesar de los rumores mal intencionados de sus enemigos; Stephany su primera hija una linda traviesa de cabellos color de las espigas del trigo, siempre me requería para elaborarle con los alimentos, figurillas de animales y objetos de la atención infantil; entre las que más le agradaban estaban las caritas que le hacía con las frutas y una desarrollada con espaguetis y salsa boloñesa en la que los espaguetis hacían de cabello y la salsa la cara, poniéndoles como ojos, mitades de aceitunas negras y boca de queso ementhal ; los padres y suegros del Gobernador representaban toda la estirpe de familias crecidas bajo la sombra de buenos principios y actitudes altruistas, siempre eran bienvenidas las anécdotas de don Sabát Yánez su padre, quien al parecer fue bombero en la época de su agilidad juvenil y se esmeraba en hacernos reír con su talante bonachón y dones de buen padre; la humildad profesada de Johnny era muy notoria y en la comida era donde más la demostraba; sus gustos culinarios eran realmente muy sencillos, entre los que procuraba satisfacer estaban: los huevos sancochados de la forma que fuesen; los plátanos maduros horneados o fritos; la carne molida ; el pollo a la Broaster; el queso blanco a la plancha y la sopa de verduritas finas, ansiada un tono menos que la pizca andina la cual era su favorita; recuerdo que en una oportunidad desde su despacho en la Gobernación mandaron a pedir su almuerzo porque debía seguir trabajando en un asunto y cuando la secretaria recibió un plato con los alimentos ya mencionados armó tal descontento porque ella había pedido comida para el Gobernador y nadie más y según ella la dieta enviada no se compadecía con el alto funcionario; en una oportunidad cuando pasaba frente a la cocina le llamé para indicarle el menú del día, abriendo para ese efecto el horno donde guardaba un exquisito y crujiente pollo frito a la Broaster, a lo que el Gobernador inmediatamente estiró el brazo para hacerse de una buena presa, la cual se fue comiendo en el carro oficial; “viejo” como me llamaba y me permitía responderle con el mismo epíteto, me decía llamándome a escondidas para pedirme pasta con “Boloña”, porque a petición de su flamante esposa Doña Solsiree, le estaba vedado comer tanta sémola para evitar los kilos de sobrepeso, lo cual a manera de secreto de complicidad yo siempre me las ingeniaba para servirle su ración de pasta boloñesa; en una ocasión recuerdo que durante el almuerzo se sirvió lasaña de carne y plátanos maduros y solicitó a través del mesonero de palacio que le enviara una ración adicional de esta salsa para comerla sola. Ya hace 2 años que me retiré de su cocina y todavía cuando me ve en la calle o en algún acto publico donde coincidimos, me llama y me dice al oído: “Viejo, extraño la boloñesa que me preparabas en la clandestinidad” …

Deja un comentario