Coporo frito

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Entrepucheros te invita a preparar esta receta de cocina de Coporo frito

Coporo frito

Publicado el por Maika - Entrepucheros.com
Actualizado:

2.0 estrellas basadas en 10 reviews
Personas: 4

Ingredientes

    • 5 COPOROS CARNE AMARILLA
    • MANTECA LIQUIDA DE CERDO
    • 3 LIMONES
    • SAL

Preparación de Coporo frito:

Se lavan bien los coporos; se relajan con un cuchillo afilado haciendo aberturas finas de arriba a hacia abajo porque tiene muchas espinas, se salan y se rocia el jugo de un limón; calentar la manteca de cerdo y cuando esté bien caliente freírlos; dejarlos tostar a punto de chicharrón; servir con yuca sancochada y mojo de perejil y vinagre.

Esta receta es emblemática del Estado Cojedes ya que el Coporo es un pez que abunda en sus rios y lagunas y representa el pan cotidiano de los que viven cerca de sus riberas; este pez es de una carne muy preciada y de sabor exquisito pero con abundancia de espinas lo que hace que al degustarlo se tenga mucha precaución. Había un personaje en San Carlos que comía mucho coporo y que además era un poeta autóctono que recorría las solariegas calles del pueblo, siempre con un verso y un estribillo a flor de labios; Heriberto Vidal era su gracia y el mismo era advertido por la sonoridad estruendosa de su risa hilarante la cual iba dejando como dejaba sus huellas en el real andar de sus sandalias polvorientas sobre el pavimento engranzonado de las calles que se convertían en alfombras de almendrones y mangos baldíos; las casonas de techos rojos estremecían sus paredes ante el influjo que Heriberto proporcionaba con su acertada improvisación y tanto viejos y niños le inquirían siempre una copla al momento de su tránsito, el cual casi nunca interrumpía mientras hacía su recitación, siempre mirando al suelo como si buscara en el la “cordura” de los que vivimos liados en el maremagnum de nuestras vidas agitadas. La última vez que lo ví estaba yo en casa de un sobrino suyo Pepe Vidal y cuando ya se iba mi amigo le solicitó un verso de despedida, el que después de haberlo oído y digerido, me impele a escribir bien de él para perpetuarlo como un filósofo callejero de extracción vulgar de sabiduría innata; el verso que improvisó fue el siguiente:

“Ya me voy y ya me despido
de mi no tengan que hablá
es costumbre del que se queda
hablá de aquel que se va…”

Ja, ja, ja, ja; iba frisando su risa mientras su figura rechoncha y descuidad se iba perdiendo en el horizonte de aquella tarde San Carleña que invitaba a comer Coporo Frito….

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